lunes, 5 de octubre de 2009

"POESÍA PARA PERDIDOS": NOCHE DE EMOCIONES

Cuando el pasado sábado, día 3 me dirigía a La Campana de los Perdidos me imaginaba que iba a ser una noche especial por ser la primera del nuevo ciclo “Poesía para Perdidos” que la AAE organiza en colaboración con el Departamento de Cultura de la DGA, y ser éste, uno de mis rincones favoritos para disfrutar de dos de las cosas que más me gustan: La Poesía y Los Amigos que allí encuentro.
Cada vez que mis pies entran en el local y, después de saludar a la atenta dama que nos abraza siempre con una sonrisa deliciosa, ellos (mis pies), bajan por las escaleras del local, y observo a Rodicio (Rodo para la mayoría de las personas) deshaciéndose en atenciones con los allí presentes, y ya no puedo evitar sentir que los seres que me rodean forman parte de mí, como si de una segunda familia se tratara. Y no es fácil conseguir que una sensación de esa magnitud se perciba de no tratarse de tu verdadero hogar. Porque eso es para mí La Campana de los Perdidos “un segundo hogar”.
Un querido y buen amigo, me dice que Rodo es la auténtica “alma mater” del local y hoy desde aquí y desde la primera noche de “Poesía para Perdidos” te doy gracias mil, Rodo, por hacernos sentir cómo en casa.
Imaginaba una noche especial, sí, pero os aseguro, que no pensé que llegara a ser “una mecha encendida en una explosiva noche de emociones” y eso fue desde el momento de su presentación a cargo del fantástico Poeta y amigo Fernando Sarría que, en esta ocasión, estuvo acompañado por las entrañables palabras que Miguel Á. Yusta dedico a los poetas invitados en la voz inconfundible y la maestría de Manuel Martínez Forega, cómo digo, esto fue lo que estos dos fabulosos poetas y, la música de esa noche, fueron para mí:

José Antonio Conde, el “Escultor de las Palabras” que así defino yo al poeta, y que en cada verso nos advierte y nos muestra la belleza y las trampas de la vida y del vivir, mientras nos enseña la vida y la detiene con su minucioso lenguaje.

Emilio Pedro Gómez que nos dejó, con sus imágenes, su relajada voz, y sus palabras con el corazón en un puño sujetando la memoria y el recuerdo de los que amas y con la impresión del mundo desde su emotiva mirada hasta alcanzar la nuestra .
Bravísimo los dos!

Y que puedo decir de Ana y Luís, o viceversa: El Grupo Musical “Luisiana” que nos acompañaron con la simpatía y el buen hacer de los que tienen la ilusión y la juventud en las venas.
Ellos, nos endulzaron e impactaron con sus divinas canciones, su música, sus letras y su simpatía, cada día más actuales y diversas.
Fantásticos… fantásticos… fantásticos

Echaré de menos a los que tardéis en volver, así que… no hacedlo.

No tardéis.

4 comentarios:

Miguel Ángel Y. dijo...

Eres entrañable.Un besico.

SONIA FIDES dijo...

Como veo que no tienes correo electrónico te envío a través de un comentario mi agradecimiento. Ya sabes el motivo.

Gracias y una abrazo gigante.

Nota: te dejo mi correo para que si te parece me escribas y pueda agradecértelo en privado también.
deneuve_69@hotmail.com

Heridario dijo...

Muchas gracias por tus acogedores palabras. Alentan a seguir adentrándose en ese horizonte -sólo aparentemente solitario- de la creatividad poética. Te espero en la esquina de un verso. Emilio pedro Gómez

Doberka dijo...

Tú si que lo eres... pero de verdad de la buena, Miguel Ángel.

Estupendo, Sonia, muchas gracias.


Gracias a ti, Emilio, por tu sensibilidad y talento poético y humano.
Estoy segura que pronto nos volveremos a ver en todas las esquinas de todos los versos.

Besos para todos.