viernes, 19 de junio de 2020

UN MUNDO QUE CAMBIA -4 Parte 2










Por fin, gracias al cambio de mayoría de edad que pasó de los veintiuno a los dieciocho años. Pude votar en las segundas elecciones generales de 1982. Estaba pletórica, entusiasmada. Ya formaba parte del régimen político de mi país… España. Ya podía participar con mi humilde voto. Leía cada palabra de lo que prometían hacer los distintos partidos políticos cuando llegaran al poder para que todo fuera mejor para todos. Reunía todos los trípticos, procuraba ver los pocos (sólo existían dos cadenas y reducidos candidatos) espacios televisivos, los periódicos, etc, etc, leía todo lo que caía en mis manos intentando encontrar entre toda esa fiesta de palabras y promesas lo que encajara con mi idea y la idea de mejorar la vida de todas las personas para todos ellos. Lástima que internet no existía para poder cotejar al máximo las propuestas de los múltiples candidatos y así obtener más claridad sobre todo lo expuesto. Todavía la idea sobre corrupción, chantaje, infamia, bulo o cloaca, entre otras ideas que contienen hechos tan horribles y sucios, ni siquiera planeaba por encima de mi cabecita. Yo tenía fe en que la democracia jugara más limpiamente que el régimen anterior. Pero qué dolor saber que estaba tan equivocada. Qué ignorancia la mía. Y qué pena no haber tenido en mis manos Un mundo que Cambia de Cesar Vidal, porque me habría dado (a todos, pero sobre todo a los candidatos a políticos) la oportunidad de conocer en qué consiste la verdadera y duradera democracia y cual es el camino a seguir para jugar limpio. Aquí os dejo unos párrafos de la 2ª parte del capítulo 2. No os defraudará:


2ª parte

Lejos de alentar una visión optimista del ser humano, los reformadores eran más que conscientes de que, tanto individual como colectivamente, se trataba de una especie caída que tendía hacia el mal. Precisamente por ello, un poder absoluto nunca podría conducir a la felicidad, sino que derivaría con enorme facilidad en tiranía. De hecho, el papado era un indiscutible ejemplo de esa realidad”

cabía no solo someter al poder al imperio de la ley, sino que también había que dividirlo y conseguir que le resultara imposible dañar libertades concretas comenzando con la de conciencia”

En Inglaterra, en la primera mitad del siglo XVII, un ejército del Parlamento formado fundamentalmente por puritanos se alzó contra Carlos I. Su intención no era una revolución que implantara la utopía, sino que consagrara el respeto a derechos como los de libertad de culto, de expresión o de representación y de propiedad privada. Así, en 1642, el mismo año en que los heroicos Tercios españoles iban camino de su última e inútil sangría para mayor gloria de los Austrias y de la Iglesia católico-romana, los soldados del Parlamento inglés contaban con una Biblia del soldado que se había impreso por orden de Cromwell”

Cuando tuvo lugar el triunfo de los parlamentarios ingleses, ya era abundantísimo el número de tratados protestantes que sentaban las bases de la futura democracia. De hecho, Teodoro de Beza, el sucesor de Calvino en el pastorado ginebrino, ya había escrito con anterioridad El derecho de los magistrados, una obra donde justificaba la resistencia armada contra los tiranos”

En 1579, se publicó el Vindiciae Contra Tyrannos donde se formulaba la idea del contrato social esencial para el desarrollo del liberalismo posterior afirmándose que -existe siempre y en todo lugar una obligación mutua y recíproca entre el pueblo y el príncipe. Si el príncipe falla en su promesa, el pueblo está exento de obediencia, el contrato queda anulado y los derechos de obligación carecen de
fuerza..”

Los protestantes, ciertamente, podían vivir bajo un señor que tuviera otra religión y servirlo con lealtad, pero no veían legitimidad alguna en quien suprimía los derechos de sus súbditos y los oprimía. No puede, pues, sorprender — en realidad, era totalmente lógico — que el liberalismo político lo pergeñara John Locke, el hijo de un puritano que había combatido contra Carlos I de Inglaterra”

Cuando Lord Shaftesbury recibió la orden de escribir una constitución para la Carolina, pidió la asistencia de Locke. En el texto que escribió a instancias de Lord Shaftesbury, Locke insistió en la libertad de conciencia y en la extensión de la misma no solo a cristianos de cualquier confesión, sino también a judíos, indios, -paganos y otros disidentes..” “aceptado, al menos teóricamente, por la Iglesia católico-romana” “Resultaba, sin embargo, inaceptable en aquellas, como España o Francia, donde la Contrarreforma católico-romana se había impuesto”

Con esa Historia a las espaldas, no debería sorprendernos que la idea de la separación de poderes quedara en las naciones católico-romanas limitada a unas pocas mentes cultivadas y, generalmente, liberales”
Sin embargo, la restauración de la democracia de una manera que sigue siendo ejemplar no iba a tener lugar en Europa, sino en otro continente situado al otro lado del océano”

continuará...

martes, 16 de junio de 2020

UN MUNDO QUE CAMBIA -4 Parte1











Llegaron los años de la transición, aunque no gozáramos de la debida información sobre lo que verdaderamente estaba ocurriendo, pero, de alguna manera, fuimos conscientes de lo trascendente del momento. Se prestaba más atención a los telediarios para intentar entender hacia dónde se encaminaba el país de la mano de la democracia. Esa era la palabra clave. El desbarajuste social, en lo laboral, en lo económico y en lo político (o lo que parecía ser el laberinto de la política) se palpaba en las calles más céntricas de la ciudad: manifestaciones, huelgas, los furgones de los grises preparados para el combate, las filas del paro hasta doblar la esquina, carteles con las caras de diferentes candidatos políticos, cada uno con su eslogan y adornando toda la ciudad. A veces, todo parecía festivo, otras, podía ser aterrador, pero no había dudas de que el camino cambiaba bajo nuestros pies a pasos agigantados. Por fin, las primeras elecciones estaban a punto de celebrarse y los mayores de edad votarían a los candidatos y sus partidos políticos. Las personas de a pie llevaban su voto y sus dudas a las urnas. Yo, todavía no. Aquel día mi madre le comentó, tímidamente a mi padre, si se arreglaba para votar y mi padre dijo: cuando vuelva te lo diré. Y se marchó a tomar un café al bar de siempre. Era costumbre que el cabeza de familia tomase las decisiones en casa al menos cara a la galería y si, el mismo, tenía la cabeza encima de los hombros, bien. Pero si la tenía bajo el sobaco, las cosas se podían poner muy feas. Ella se arregló, esperó y al poco tiempo, mi padre volvió y se fueron los dos calle abajo a cumplir con su deber de ciudadanos.
Sigo leyendo “Un Mundo que Cambia” de César Vidal y es maravilloso descubrir cómo y cuándo se fue abriendo camino la democracia mucho antes de aquellas primeras elecciones del año 1977 en España.
Aquí os dejo, lo prometido es deuda, unos párrafos de la 1ª parte del capítulo 2, pues es bastante extenso e intenso, pero superinteresante. Disfrutadlo.




1ª parte
La democracia desapareció de Atenas y, de paso, desapareció del mundo” “Roma admiró a la brillante Grecia, pero no tuvo jamás la menor intención de imitar el sistema democrático”

En 1188, surgió en España — más concretamente en el reino de León — el primer foco parlamentario, gracias a la Carta Magna leonesa. Sin embargo, duró poco y no puede calificarse de democrático. Tampoco lo fue la posterior Magna Charta inglesa de 1215, que se limitaba a restringir el poder del monarca frente a los nobles”


Los siglos de la Edad Media fueron totalmente contrarios a una visión democrática” “A finales del siglo XV la necesidad de una reforma en el seno de la Iglesia católico-romana resultaba indiscutible para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad espiritual”

Muy lejos de parecerse al cristianismo primitivo, la Iglesia católico-romana era una mezcla de filosofía griega, derecho romano y espiritualidad pagana”

La finalidad de la Reforma era meramente espiritual y no tardó en centrarse en la afirmación de que la única fuente de revelación estaba en la Biblia, de que solo Cristo era salvador y mediador y de que la salvación no era fruto del mérito humano, sino de la gracia o favor inmerecido de Dios, un favor que solo podía ser recibido a través de la fe, pero jamás comprado o adquirido”

la recuperación del texto de la Biblia y de los valores insertos en él provocaron una verdadera revolución” “por el contrario, fueron rechazados e incluso perseguidos en la Europa católico-romana”

la labor de los reformadores como expositores de la Biblia iba a sentar las bases de la reaparición de la democracia moderna” “El primero de esos valores fue la recuperación de la tesis de que la ley es una e igual para todos”

En el curso de la Edad Media, la Iglesia católico-romana había triturado de manera sistemática y consciente semejante idea. La ley no solo no era una e igual para todos, sino que además contenía privilegios expresos para el papa, los obispos o los clérigos además de emperadores, reyes y nobles”

En el año 1538, el reformador francés Juan Calvino y algunos de sus colaboradores fueron expulsados de la ciudad de Ginebra por las autoridades” “Aquel momento fue aprovechado por el cardenal Sadoleto para enviar una carta a los poderes públicos de la ciudad instándoles a rechazar la Reforma”

Calvino redactó su respuesta al cardenal Sadoleto en tan solo seis días, y así nació un texto que se convirtió en un clásico de la Historia de la teología”

La cuestión que se planteaba era si el criterio que marcara la conducta debía estar definido por el sometimiento a la ley o, por el contrario, a la institución que establecía sin control superior lo que dice una ley a la que hay que someterse”


Para Calvino, era obvio que la ley — en este caso, la Biblia — tenía primacía y, por lo tanto, si una persona o institución se apartaba de ella carecía de legitimidad.
El cardenal Sadoleto, por el contrario, defendía que era la institución la que decidía cómo se aplicaba esa ley y que apartarse de la obediencia a la institución constituía un acto extraordinariamente grave”

La Reforma optó por la primera visión, mientras que en las naciones, como España, donde se afianzó la Contrarreforma se mantuvo un principio diferente, el que establecía no solo que todos no eran iguales ante la ley, sino que, por añadidura, había sectores sociales no sometidos a ella.
Se creaba — más bien se fortalecía — así una cultura de la excepción legal justificada”

Se trata más bien del hecho de que se aceptó sin discusión que sectores importantes de la población — fundamentalmente, la Iglesia católico-romana y la monarquía — no estuvieran sometidos al imperio de la ley. Por el contrario, en la Europa reformada, la ley quedó situada por encima de las personas y de las instituciones.”

De manera trágica, sin embargo, la primacía de la ley iba a quedar descartada de las naciones católico-romanas como España, Francia o, posteriormente, las repúblicas hispanoamericanas”

debe señalarse que las autoridades ginebrinas, dando muestra de una notable inteligencia, examinaron ambas posiciones, rechazaron la propuesta del cardenal Sadoleto y llamaron a Calvino para que regresara a Ginebra. Semejante decisión iba a resultar fecunda en consecuencias positivas”


La Reforma no solo trajo consigo la idea de la supremacía de la ley, sino el establecimiento de un sistema democrático como el concepto de servidor público y de poder limitado, la elección de magistrados o la separación de poderes” “instrumentos tan esenciales para la defensa de las libertades”

Ciertamente, la defensa de la supremacía de la ley, de la limitación del poder político y de la representatividad de los gobernantes implicaban pasos indispensables en el avance hacia la democracia”

Continuará...

martes, 9 de junio de 2020

UN MUNDO QUE CAMBIA -3






Una tarde volvía del colegio con mis amigas, esa tarde cantábamos una cancioncilla cuya letra se burlaba de la cara de Franco. La habíamos aprendido en el recreo. Era bastante pegadiza. Mi madre estaba sentada en la puerta de la calle cosiendo junto a otras vecinas y escucharon nuestras voces y risas antes de vernos aparecer por la esquina de la calle. Entré en casa y mientras preparaba la merienda me preguntó sobre quién nos había enseñado esa cancioncilla y si sabía quién era Franco. Le dije que las chicas mayores la cantaban y, acto seguido, saqué una moneda de una peseta del bolsillo de mi bata y le mostré la cara que había dibujada en la moneda. Ese es Franco, le dije, muy segura de acertar. Sorprendida me dijo, muy seriamente. Bien, pues escucha con atención: no quiero que vuelvas a cantar canciones como esa, las demás niñas que canten lo que quieran, pero tú… no o me enfadaré contigo. Dicen que Franco se va a morir y habrá guerra, decir esa palabra y mi madre dejó de ser mi madre, le cambió de tal manera la cara que parecía otra mujer, por su palidez pensé que iba a desmayarse. ¿Qué es la guerra, tan malo es eso?, le pregunté. No digas esa palabra, me dijo. Me entregó el bocadillo casi a punto de llorar. Definitivamente consiguió asustarme. No pensé que iba a ponerse de esa manera y me sentí mal Me quité la bata y entonces recordé algo que quizá la calmaría: Bueno, también decían que si el Príncipe Juan Carlos aceptaba ser Rey de España no habría...eso, le dije. Ella asintió con la cabeza, pero parecía estar en otro lugar. Merienda y vete a jugar, me contestó.
Mi madre aún no había cumplido dos años de vida cuando estalló la guerra civil en España y cuando terminó tenía tan sólo cuatro años. Por esa razón no guarda demasiados recuerdos del horror vivido, del hecho en sí, pero su familia, que es la mía, tuvo que sobrevivir a la miseria que dejan las guerras como todas las familias que quedaron en pie después de una catástrofe de tal categoría y tuvo que ser duro, porque habían transcurrido treinta y tres años del fin de la contienda y aún palidecía mi madre con sólo escuchar la palabra que la nombra.
De cómo se engendran las circunstancias que marcan las vidas de las gentes, de cómo las buenas y malas políticas influyen en todos los aspectos y mucho, mucho más…, nos habla, nos informa y nos advierte César Vidal en su libro “UN MUNDO QUE CAMBIA” el cual sigo leyendo con un interés inconmensurable. Aquí os dejo unos párrafos muy interesantes del primer capítulo:


A día de hoy, la idea de la democracia apenas encuentra discusión u oposición en la mayor parte del planeta”. “La democracia sería una realidad tan indiscutible y tan irreversible que hasta las dictaduras le rinden homenaje y, más tarde o más temprano, darán paso a su imposición en sus países respectivos. Este análisis es comprensible, pero la realidad es que resulta profundamente erróneo” “La democracia nunca es irreversible ni está consolidada eternamente”

Las causas de la desaparición de la primera democracia no constituyen circunstancias del pasado, sino que, en realidad, siguen perdurando hoy en día y de una manera angustiosamente real”

La primera democracia de la Historia surgió en Grecia. A decir verdad, se limitó a Atenas, e incluso no cubrió toda su Historia. La democracia ateniense inició su andadura en el siglo V a. de C. y la concluyó en el siglo IV a. de C. En total, no llegó a sobrevivir dos siglos y, curiosamente, su final fue anunciado con muchos años de antelación por algunas de las mentes más preclaras de Grecia. Las razones del final de la democracia son diversas y comenzaron a ser descritas cuando la democracia todavía era una realidad”

La primera de las causas fue lo que se denominó la ceguera popular causada por la ignorancia”
Como señaló el gran poeta Píndaro4: -Cuanto mayor es la muchedumbre, más ciego en su corazón.. El historiador Plutarco señaló con amargura que en la democracia -aunque los que hablaban eran los más hábiles, los que decidían eran los ignorantes… Jenofonte (o quien se ocultara bajo su nombre) afirmó con dolor en su Constitución de los atenienses que, al final, quien tenía un poder decisorio no eran los mejores y más instruidos, sino los más estúpidos e ignorantes. Esa ignorancia, cuando no estupidez, del pueblo lo convertía en un instrumento fácil de manejar por políticos carentes de escrúpulos” “A fin de cuentas, como indicaría el gran orador Demóstenes, no se soportó el hablar sincero y se expulsó la libertad de palabra del debate político”.

La demagogia de los gobernantes y las pasiones del pueblo se sumaron para que la guerra fuera considerada un negocio provechoso por muchos atenienses”

Los políticos habían llegado a la conclusión de que alcanzar y mantener el poder era relativamente fácil. Bastaba con sustituir la verdad por la adulación, la competencia por las promesas electorales, el buen gobierno por la mentira. Esta combinación de factores acabó con la democracia ateniense en el curso de su enfrentamiento con Esparta”

En el 399 a. de C., la democracia había regresado, pero asentada sobre unas bases más que débiles.
De hecho, ese mismo año, el filósofo griego Sócrates — el hombre más decente de Atenas — fue condenado a muerte por un tribunal popular. Sócrates en última instancia fue ejecutado porque la democracia no estaba dispuesta a permitir que hablara con libertad”

Si la democracia consideraba una amenaza a los hombres veraces y honrados, si limitaba la libertad de expresión, si era, prácticamente, un intercambio de intereses entre unas masas sin principios morales y solo ansiosas de recibir del poder y unos políticos dedicados a la demagogia no podía quedarle mucho tiempo de vida” “De hecho, personajes de la talla de Jenofonte, Platón y Aristóteles consideraban que era incluso mejor así porque no pasaba de ser otra forma de tiranía” “El siglo IV a. de C. no había concluido cuando el sistema desapareció para no volver a emerger en siglos”

Continuará…



miércoles, 3 de junio de 2020

UN MUNDO QUE CAMBIA-2







   La primera vez que oí hablar de derechas e izquierdas tenía 14 años. Aquel día de clase primaveral no era uno más, aunque yo no lo sabía. Don Miguel Ángel, el director del colegio, con aire de solemnidad y fumando como de costumbre esperó hasta que estuvimos todos sentados y en absoluto silencio para presentarnos a una joven profesora de pelo castaño muy largo y muy fino que nos daría unas clases sobre política, según dijo. Al parecer no contaban con que se muriera Franco y nuestros libros del último curso no contenía nada al respecto. Se puso hablar sobre democracia y a los veinte minutos aproximadamente se calló y, por nuestra cara, debió adivinar que la clase no iba bien. La mayoría de los que allí estábamos, casi cuarenta alumnos, no teníamos ni idea de lo que estaba intentando explicar. De pronto nos animó a que preguntásemos y, casi al final de aquella primera clase, levanté tímidamente la mano y le dije que lo de derechas e izquierdas no lo entendía. Hizo una linea en la pizarra marcó tres puntos y explicó que el punto del medio era el centro y los puntos de los extremos eran la izquierda y la derecha. Me quedé como estaba, pero hice otra pregunta: ¿cómo saber a qué punto se pertenece? Y ella hizo una serie de preguntas: ¿vuestros padres cobran un sueldo? Sí, contestaron todos al unisono ¿Sois millonarios o algo así? Noooo. Entonces…, sois de izquierdas, sentenció. Sonó el timbre y cambiamos de clase. Aquella tarde no dejé de pensar en ello y a la hora de la cena pregunté a mis padres si eramos de izquierdas como decretó la joven profesora. Mi madre dijo que tendría que buscar un empleo cuando acabara el curso y que esa era la única política que tenía que preocuparme. Mi padre se quedó callado, serio y pensativo, hacía pocos meses que Franco había muerto y todo andaba muy confuso en España y, además, recordé que nunca se hablaba de política en mi casa, y cuando ya no esperaba una respuesta sobre el asunto, dijo: “nosotros no somos, sólo estamos, y soportamos a los que dicen que son”. Jamás comprendí esas palabras, pero ahora, más que nunca, empiezo a entenderlas. Aquel día por primera vez me encasillaron por el continente y no por el contenido y sería el último, porque hasta el día de hoy sólo asumo la etiqueta que la naturaleza me otorga: “niña, hija, joven, mujer, madre, abuela, vieja...”, todo lo demás cambia en éste mundo, pero eso…, no.

Y por esa razón “Un Mundo que Cambia”, la última publicación de Cesar Vidal y que recomiendo, me reconforta y amplía mi conocimiento sobre el paisaje político y, como él dice, “el paisanaje”. Y desde luego, la lucidez con la que expresa e informa sobre cómo nacieron las derechas e izquierdas me parece bastante más clara y verdadera que la de aquel día de primavera de 1976. Tal división, nos dice Don César Vidal ”Surge durante la Revolución francesa y que deriva del hecho en que, en un momento determinado, los representantes de la Asamblea Nacional, que luego se convertirá en Convención Nacional, se sientan a un lado u otro del presidente de la asamblea. En el lado de la derecha se sentaban los más moderados (girondinos) por lo que se fue asociando con posiciones más conservadoras, incluso, retrógradas, mientras que los representantes del pueblo más extremistas, incluso, revolucionarios (jacobinos) se sentaban en el lado de la izquierda. Fue totalmente accidental, si se hubieran sentado al contrario, hoy la derecha sería la izquierda y viceversa.”.

Tienen mis ojos el honor de haber leído siete de los veintiún capítulos de Un Mundo Que Cambia y quiero compartir con vosotros todas mis impresiones y algunos párrafos del libro comenzando por el Prólogo que me ha parecido muy interesante como podréis comprobar:



El 26 de diciembre de 1991, tuvo lugar un hecho de extraordinaria importancia en la Historia universal. Se trató de la disolución de la Unión Soviética

A pesar de la red de campos de concentración, de la ausencia de libertades, de la injusticia de una clase dominante de funcionarios del partido y del atraso comparativo en términos económicos, nadie esperaba la desaparición de la dictadura soviética y ese nadie incluía de manera especial a la izquierda mundial tanto socialistas como comunista”

No puede sorprender que Francis Fukuyama se lanzara a anunciar el fin de la Historia, un final que además implicaba la consagración, a la vez, del sistema capitalista y de la democracia”
Sin embargo, es que, como quien escribe estas líneas advirtió en aquellos momentos, no hubo fin de la Historia. No lo hubo porque la Historia nunca concluye sino que siempre sigue”
Pretender comprender el presente con los paradigmas de la Guerra Fría — incluso en buena medida con los de izquierdas y derechas —constituye una equivocación gravísima de consecuencias más que perjudiciales”
En la primera parte de la presente obra, contemplaremos un análisis de la democracia como un régimen reciente y no pocas veces concluido con fracaso y también nos detendremos en los peligros que ahora amenazan su supervivencia.
La segunda parte está dedicada a la agenda globalista como verdadera amenaza que pretende acabar con la soberanía nacional, las competencias de los estados y el propio sistema democrático.
La tercera parte, finalmente, traza un panorama mundial de cómo ya se perciben reacciones frente a esa agenda globalista aunque no todas ellas conducen a un futuro de libertad y, ciertamente,
el género humano corre un riesgo cierto y real de verse sometido a sistemas totalitarios de distinto tipo”
Vivimos en una época decisiva de la Historia, entre otras causas, porque están en juego no solo la expansión del sistema democrático, sino su consolidación en buen número de naciones e incluso su supervivencia en otras como incluso los mismos Estados Unidos”
Estados Unidos es una tierra históricamente caracterizada por basarse en la libertad y porque creo de manera rotunda en la definición que de ella dio Lincoln como -la última esperanza de la tierra.. y por eso escribo este libro”
En la medida en que Estados Unidos continúe siendo fiel a la cosmovisión que sentó sus bases incluso antes de su fundación, habrá una esperanza de libertad y prosperidad para el resto del globo. Si, por el contrario, la batalla por la libertad se pierde en suelo americano, el futuro del planeta será, ineludiblemente, aciago”

Todo un “aviso a navegantes” y un placer que no podemos perdernos y que deseo que os interese leer en su totalidad tanto como a mí.
Un abrazo.



viernes, 29 de mayo de 2020

UN MUNDO QUE CAMBIA



Últimamente lo que veo y lo que leo en las redes si no es odio se le asemeja mucho. Me apena enormemente. De pronto se tiene la sensación de estar en medio de una batalla en la que no se distinguen amigos de enemigos y de no conocer a nadie. Tampoco te conocen a ti, y entre todos te ponen a caldo. Aún no te has recuperado de una bofetada de palabras que ya te han dando otra. Está todo muy confuso. Todo el mundo quiere tener la razón, pero se nos escapa de las manos. Atravesamos momentos contradictorios y ya nadie es quien era hace unos meses. Ya no me hago preguntas tipo: ¿Es que todo el mundo se ha vuelto loco? ¿Por qué se insulta la gente o por qué me insultan a mí? ¿Qué está pasando?. No, ya no pregunto porque ya lo sé.
Y lo sé porque estoy leyendo un libro que ha puesto orden en mi corazón y en mi conciencia. Que está disipando todos mis interrogantes y llena mis vacíos de información. Me sumerjo en cada línea y descubro que lo que sucede hoy en la sociedad ya se sabía hace dos mil cuatrocientos años. Sí, no me he equivocado, por que la democracia acababa de nacer en el siglo V a. de C. en Atenas y continua su recorrido en nuestros días y, si le prestamos la debida atención, seguirá cuando ya no estemos aquí. La vida de la democracia no ha sido fácil y ha encajado muchos fracasos hasta consolidarse dentro de unos parámetros que consiguieron que su fuerza y vigor sigan presentes a pesar del tiempo que lo cambia todo. La Democracia se funda en La Biblia y en la separación de poderes… entre otras cosas muy importantes. Yo no lo sabía. Y como yo…, a saber.
Precisamente sin esos parámetros la democracia se convierte en tiranía a manos de políticos sin escrúpulos y de un pueblo aborregado que sólo se mira en el espejo de sí mismo. ¿Os suena de algo?. Las páginas de éste libro se adentran en muchos más temas y todos ellos nos interesan si queremos saber qué clase de suelo pisamos y hacia dónde dirigen nuestros pasos las grandes élites y sus grandes planes para hacer del mundo su mundo y de nosotros sus esclavos infinitos.
Porque la Verdadera Democracia está en peligro y estar informados nos despeja el camino de errores que difícilmente podrán enmendar los que lleguen en un futuro no muy lejano, pero seguro pagarán por los que hoy: no saben, no contestan o, en todo caso, insultan.
Un mundo que cambia” es el titulo del libro y su autor es César Vidal. Saldrá a la venta el 1 de julio y es número uno en la sección de novedades en Amazon.
El primer error sería no leerlo.
Continuará...

jueves, 14 de mayo de 2020

CON PERMISO DEL GOBIERNO


La mayoría de las personas podrán salir de casa hoy para dar paseos. Sí, paseos anormales pero con permiso del gobierno. Poco a poco volverá todo a la normalidad, al menos, para los más afortunados, que no para todos.

Yo no, yo seguiré haciendo lo mismo que llevo haciendo casi una década. No sabía que estaba confinada hasta que nos confinaron a todos. No me quejo, es mi realidad. Los primeros años fue por trabajo y los últimos porque atiendo a mi madre en exclusiva desde que mi padre falleció. Lo mejor que he hecho en mi vida después de criar a mis hijos. Ella se lo merece por todo lo que trabajó para sacarnos adelante y yo merezco disfrutar de ella mientras pueda. Sí, es duro cuidar de nuestros mayores, no diré que es agradable presenciar como se van deteriorando un día sí y otro también.
Mi padre se fue con el alzheimer acuestas y es curioso como unas palabras que comentó pocos días antes de irse me suenan más coherentes ahora que hace seis años “He soñado con ataudes, ataudes como churros”, dijo.
Mi madre de cabeza está mejor que yo, pero el resto, incluida la vista, no le acompaña. Ella es muy creyente y siempre anda rezando. La recuerdo desde niña intentando colmar mi curiosidad por sus rezos, por su Virgen, por su Dios, por sus Santos, como ella dice. Jamás nadie me ha hablado con tanta dulzura del niño Jesús. A su manera me enseñó lo que sabía. Después el colegio continuo la tarea que ella había comenzado. Pronto se dio cuenta que sabía más de oraciones que de la vida de Jesús y con atención escuchaba cuanto le decía de lo aprendido. Y entonces era ella la que me preguntaba.
Luego pasaron los años , y ya se sabe…, sin embargo, ahora hemos vuelto a retomar aquellas conversaciones que se quedaron en el ayer y nos hace tanto bien a las dos.
Tengo una sorpresa para ella. Cuando puedo le leo libros de poesía o relatos y le gustan, pero pronto voy a leerle un libro que estoy segura nos aportará y aclarará bastante de todo lo aprendido sobre las enseñanzas de Jesús.
Lo sé porque su autor es CESAR VIDAL y admiro su sabiduría, dedicación y sobre todo…, su memoria. ¡Qué le voy hacer! A mí me llena creer al igual que a otros les llena el vacío de no creer en nada y, por supuesto, lo respeto.
Se titula ”MAS QUE UN RABINO” por si os animáis a romper barreras invisibles.
Abajo: una foto de mi madre con nosotros, sus hijos.
Más abajo: la portada del libro esperado.











lunes, 20 de abril de 2020

SALTAR AL VACÍO


Estoy muy, muy, muy cansada. Harta diría yo. Harta de ver, de escuchar, de callar. De ver tanta nube negra a punto de soltar su alquitrán y callar, de escuchar cómo cada día la tormenta avisa su llegada y callar, de tener miedo a decir lo que pienso y callar. Sí, miedo. Miedo a perder la amistad de gente maravillosa porque quizá no pienso de igual manera que ellos o que vosotros, pero ya está. Ya no puedo más.
Ya, ya ..., ya sé que ésto puede que os pase a muchos de vosotros. Y que sea natural. Que el pensamiento es libre y cada cual puede pensar cómo guste, y “supuestamente” hay que respetar todas las opiniones y puntos de vista diferentes a la nuestra y bla, bla, bla. Pero… ¿Qué pasa, se ha vuelto majara todo el mundo o qué?.
Nunca me ha gustado la política, nunca la entendí ni me la explicaron, quizá sea eso: que no tengo cultura política, ni científica, ni matemática, ni histórica, ni literaria, al menos , no la suficiente y ahí está el problema. Hablar sin tener los datos necesarios es saltar al vacío, pero a éstas alturas obtener un panorama amplio, fiable y sobre todo objetivo de la situación actual supondría vivir más de una vida para mí , y no pienso consentirlo. Con una vida real tengo bastante.
En mi casa no se conversaba sobre ello. Ni un político en la familia…, que yo sepa. En mi casa jamás se hablaba de política, pero sí se hablaba de la escasez y la miseria, de la enfermedad y las heridas, sí del hambre de niños y adultos, sí de los muertos, sí se hablaba de la infancia y de la juventud: ésa que no vuelve a pasar dos veces en la vida y de que “algo” se las arrebató, así, como cuando entra una bala en la frente y no sabes por dónde ha venido. Pero... ¿Qué ocurre con la gente?
Qué triste pasado, qué triste que tu familia tenga ése desequilibrio clavado en su recuerdo y en su piel, y qué triste que la política tenga esa cara B en el disco. Esa cara que lleva a que las gentes se maten unas a otras porque la política falló o fracasaron los políticos.
Nací en un pueblo de Córdoba. Me he criado, casado y divorciado en Zaragoza. Seguramente me moriré aquí. Tengo familia en Madrid, en Manresa, en Málaga, en Granada, en Palma de Mallorca, en Extremadura, en Burgos, en Logroño, en Gandía, y no sé en cuantas provincias más. Tengo amigos en Bilbao. Mis antepasados maternos provenían de Galicia y los paternos de Aragón, no sé qué pueblo.
No me gusta la política, no la entiendo. No me gustan las derechas ni las izquierdas, no las entiendo, pero una persona (no diré su nombre, por si no lo recuerda) me dijo algo interesante sobre que la política es lo único que tiene el poder para cambiar nuestra vida, que todo es político: escoger un periódico, una película, una canción, un libro, un autobús, un coche, unos zapatos, un traje, un bolso etc,etc...


Qué pena yo nunca lo vi desde esa perspectiva hasta entonces, pero tenía razón la política está en la mayoría de las decisiones que tomamos. Ya sé, ya sé, uno escoge lo que le gusta dentro de su presupuesto, claro, pero ¿acaso ésto no es algo político?
Todo sería más fácil para mí si tuviera una posición política, pero no la tengo. Y ahora menos. Hay ideas de izquierdas y de derechas con las que estoy de acuerdo, pero encuentro en ambas corrientes algunas ideas que no comparto en absoluto. Nada me convence de que uno u otro ideario vayan a cambiar algo bajo el sol para el resto de los habitantes, algo en positivo, claro.
Respeto a las personas piensen lo que piensen en todos los ámbitos: religioso, cultural, social, político etc, etc., y me gustaría que ese respeto fuera recíproco, y tengo en cuenta que todos poseemos verdades en las manos, aunque la verdad que tengo en mis manos no tiene por qué coincidir con la que los demás tienen en las suyas. Todas cuentan.
Y ahora, en medio de tanta destrucción y terror sanitario, económico y, ante todo…, humano, lo único que no necesito es leer, ver o escuchar el insulto, la humillación, la amenaza, la rivalidad y el desprecio exponencial que unos y otros lanzan sobre los que piensan diferente. ¿Dónde está la tolerancia de la que unos y otros presumían y hasta exigían? ¿Qué locura es ésta?
Igual soy de ideas moderadas. De eso que llaman “centro”, pero ¿Cómo hallar el centro cuando se ha perdido el norte, el sur, el éste y oeste?.
¿Qué tal si honramos a los muertos con el mismo silencio con el que todos se han despedido de éste mundo y acompañamos a sus familiares y amigos con todo el cariño que se merecen y con toda la dignidad y respeto que seamos capaces de entregarles? ¿Qué tal si recompensáramos a todos los que nos ayudan con su trabajo en hospitales, en tiendas, en carreteras, en la seguridad de todos y fuéramos capaces de tranquilizarnos y sosegarnos por ellos? ¿Qué tal si trasmitiéramos y ayudáramos a los políticos para que buscaran el centro del camino que han extraviado entre unos y otros, si es que alguna vez lo encontraron, para que todo esto tenga el mejor fin posible? ¿Qué tal si hacemos un esfuerzo más?
Cómo hacer entender que la histeria colectiva y la narrativa extrema en política, como en todo, nos ciega y nos aparta del camino que otros habrán de continuar y que de seguir así todos vamos de cabeza al pozo negro que unos pocos han diseñado para nosotros desde sus intocables y extravagantes despachos con su inmundicia y sin escrúpulos. No hagamos el trabajo sucio de los ingenieros de la tarta que otros se comerán.
¡Ya está! ya me quedé sin amigos.