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domingo, 19 de diciembre de 2010

PALABRAS DE JOSÉ ANTONIO CONDE PARA ÁNGEL GUINDA





Ángel Guinda representa todas las voces de la poesía, todas las tendencias de la palabra, todo el fulgor de la escritura.

Ángel Guinda es nocivo para la conciencia, peligroso para los que sufren de estreñimiento, porque su palabra y su actitud ante la vida son oro líquido, metales ligeros que atraviesan los límites establecidos por el sectarismo lingüístico.

Si alguien aglutina la tradición y la vanguardia, la estética común y la hondura lírica, ese es Guinda. Si alguien resiste la herida materna y vence todos los registros de una lágrima, ese es Guinda. Si alguien es rebelde, atemporal, si practica la inteligencia con una sensibilidad exacta y busca en tierra de nadie, la pasión, la síntesis y la ruptura sintáctica, ese es Guinda.

Porque la obra de Guinda tantea la ceniza, respira en el silencio y por encima de la lluvia se entrega a la tormenta, a todos los sueños clandestinos en perpetua metamorfosis. Su poesía es tensión, pureza en el camino, pan recién hecho para los hambrientos de luz. Resistencia. Un territorio de carne y barro, de piel contenida y músculo heterodoxo.

El Premio de las Letras Aragonesas al poeta zaragozano, confirma lo que todos ya sabíamos, la condición universal de la metáfora y la honradez literaria de Guinda.

Y que conste que no soy amigo de Ángel, sólo es uno de mis hermanos.

José Antonio Conde (poeta y artista plástico).



Sinceramente, yo no lo hubiera expresado mejor y, además, es un placer trasmitir sus palabras.



jueves, 15 de enero de 2009

SENTIR "Luz Casal"

Hay días que son noches infinitas y que el aire se niega a penetrar por los huecos de nuestro rostro. Esos días sin luz en que anidan en tu mente preguntas con respuestas que duelen: ¿Por qué tuvo que ser así?, ¿por qué no hice lo otro?, ¿cuándo fue la última vez que me necesitaron y yo no estaba para darme cuenta?, ¿En qué momento se soltaron nuestras manos?, ¿cuándo la esperanza se fue por debajo de la puerta?

No olvidéis que os amo.

Quizá las cosas suceden, porque tengan que suceder, y las mujeres nunca tengamos una tercera opción cuando hay que elegir entre ganar un sueldo y criar a nuestros hijos, pero está claro que esta decisión será siempre injusta para ambas partes.

Para mis hijos: Rubén, Azucena y Carlos.