sábado, 22 de agosto de 2009

DOS BICICLETAS: ÁNGEL PETISME

Esta canción es la que da inicio al nuevo trabajo musical de Ángel Petisme "RÍO EBRIO". Me encantan todas las canciones. Especialmente "Rachel Corrie". No la he bajado de yuotube, porque se atasca y no se escucha bien, pero como digo, me gustan todas y "Dos bicicletas" se escucha perfectamente. Espero que os guste, porque aquí se queda para vosotros y para mí, claro.

viernes, 21 de agosto de 2009

2009: UN LARGO Y CALUROSO VERANO

Este verano esta siendo terriblemente complicado y asfixiante. El calor lo quema todo y andar por muchas de las calles de Zaragoza ahora, que ya no hay barrio zaragozano que no tenga abierta las ingles, se ha convertido en una gincana diaria, un sortear bofetones contra el suelo de las aceras o del asfalto o de un cuerpo ajeno al tuyo, y todo a causa de las obras.
Es todo un éxito salir vivo de este laberinto de zanjas, tuberías, vallas y desaciertos varios. Qué bonito… quedará todo después.
La gente se va quedando sin empleo y este escape continuo de puestos de trabajo pasa a formar parte importante del círculo vicioso que alimenta la crisis. Y por si no fuera suficiente este panorama la lista de parados engorda como la preñez y como las facturas de la luz, el gas, teléfono, etc, etc, etc, y así, se va echando más leña al fuego infernal de la supervivencia humana y urbana y no hablaremos de la hipotecada burbuja que en muchos casos, y casas, acabará estallando más pronto que tarde.
Y los políticos disfrutando de sus “merecidas” vacaciones, claro o saliendo a la palestra para seguir insultándose. Que eso es lo que nos ayudará a salir de ésta… con dos cojones… u ovarios, que para el caso lo mismo da.
La gente, con o sin dinero, se va de la ciudad y hace bien, qué narices. Y a falta de recursos o por si la “cosa” empeora, abandonan la idea de ir a conocer Indonesia y de buena o mala gana o por si al año que viene no llega ni para eso se marchan a la casa del pueblo: propia o del amigo o del pariente: “si no que no hubieran abierto la boca hace unos años para invitarnos insistentemente, oyyyes…”
Entre tanto desbarajuste, el pequeño negocio se va al carajo porque entre el aumento de impuestos, gastos y demás zarandajas, las múltiples obras, la estampida vacacional, la insuperable competencia de los poderosos Centros Comerciales y, para rematar la situación, ésta economía más que ajustada que ronda a la mayoría de la clase media baja y, si me apuras, hasta la alta, diría yo. Lo dicho, el pequeño negocio se va a pique. Claro que… ¿a quién le importa que unos cuantos de miles de pequeños autónomos cierren sus pequeños negocios o talleres? A nadie, te lo digo yo. Y menos a los políticos de turno. Para qué preocuparse: el pequeño negocio que no aguante la crisis que se joda, cierre y se las apañe como pueda. Al fin y al cabo no son una carga ni social ni políticamente hablando. Además, ni siquiera pasarán a engordar las ya hinchadas listas de desempleo por que, por no tener, no tienen ni ese derecho. Para qué preocuparse si nadie, excepto ellos, lo sufren o sufrirán…
Y, por si el ardiente verano no termina por descolocarnos celebral y económicamente a todos, habrá que prepararse para pasar un invierno de órdago con la silente y globalizadora “gripe A” que amenaza, antes de comenzar el curso, con cerrar las puertas de los colegios españoles al primer caso oficialmente declarado de la enfermedad en un alumno, o sea, cuando prácticamente estemos todos expuestos al contagio, porque, al final, pasará como con los piojos estudiantiles que cuando te enteras del primer caso es porque toda la familia tiene una juerga flamenca en la cabeza de aquí te espero, morena. Cómo si lo viera u oyera: el sonido del primer estornudo de un alumno en clase sonará a bomba de relojería y abandono del barco hasta que se vaya el ifessstad@. Regla general: “sálvese quien pueda” y esto después de tantos años de estudios científicos y aparatos sofisticados varios. Pues ¡hala! que el curso promete diversión a mares.
Y en medio de todo este berenjenal los medios de información dan una noticia, entre otras, espeluznante: Óscar Pérez, un hombre, un ser humano, un sano deportista de treinta años que tras sufrir un accidente escalando con su compañero Álvaro Novellón el sábado día 8 de agosto en el Karakorum, Pakistán, ha quedado inmovilizado a causa de varias fracturas y su amigo y compañero lo ha tenido que dejar para dar la voz de alarma. Óscar se quedó a más de seis mil metros de altura: solo, herido, con temperaturas superiores a los quince grados bajo cero y con escasos víveres. Allí se ha quedado esperando al equipo de salvamento. Allí duerme para siempre al calor de la Reina de las Nieves.
Óscar, un muchacho apasionado del deporte por el que ningún club pagaba cifras escandalosas de millones de euros ni le contrataban para hacer publicidad de marca alguna, pero cuando conseguía llegar a lo más alto, compartía su triunfo con todos sus familiares, amigos, compañeros, con el resto de los españoles y con el resto del mundo. Casi nadie reconoce actualmente la inquietud exploradora de estos muchachos. Lástima.

Tiene razón mi admirado Manuel Vilas cuando en su columna del Heraldo de Aragón del pasado jueves se pregunta tantas cosas sobre lo sucedido con el no salvamento de Óscar. Hay respuestas que son incomprensibles, amigo Vilas.

Desde aquí envío mi pésame a toda la familia y amigos y compañeros. Para todos ellos y en especial para Álvaro, el último ser humano con el que compartió su pasión por la escalada, dedico las palabras que Frank Kafka escribió un año antes de su muerte a su también auténtico amigo Max Brood en el año 1923, y que aparecen en el libro del que habla MV en su blog:”Hans-Gerd Koch (ed.), Cuando Kafka vino hacia mí, (pag. 120) traducción de Berta Vias Mahou, Acantilado, Barcelona, 2009:

“Cuando hablas de “rabia”, se trata de una manera de hablar que no se corresponde ni contigo ni con lo que quieres decir. Es necio por mi parte hablar de cosas que sabes mejor que yo, pero realmente soy necio e inseguro y por eso me alegra un poco expresar una seguridad como ésta: rabia es lo que siente un niño cuando su castillo de naipes se derrumba porque un adulto empuja la mesa. Pero el castillo de naipes no se derrumbó porque alguien empujara la mesa, sino porque se trata de un castillo de naipes. Un verdadero castillo no se derrumba, ni siquiera cuando alguien parte la mesa en trozos para hacer leña. No necesita unos cimientos ajenos. Se trata de cuestiones evidentes, remotas y magníficas”


Gracias Manuel, por hacer que descubra un sin fin de buenos e interesantes libros. Éste es un claro ejemplo de ello.


Hasta siempre Óscar.

jueves, 23 de julio de 2009

PORTERO DE NOCHE-Enrico Ruggeri

Para una persona muy especial y para MV.

Espero que os guste a todos.

domingo, 19 de julio de 2009

ESCLAVAS POSTMODERNAS



Cuando yo era niña -gracias al cielo aún lo soy, bueno… sólo a ratos-, mi vecina, una señora de hermosos ojos negros, amplios pechos, y una envidiable soltura en el andar, como todos los días a esa misma hora se dispuso a salir a la calle y coger el autobús de las ocho de la mañana para ir a su trabajo.
Aquella mañana nada parecía diferente a otras anteriores: se levantó temprano, dejó la comida hecha para toda la familia y puso en la mesa los vasos y cucharas del desayuno para sus ocho hijos, luego, ella, desayunó deprisa, dejó la ropa ordenada de los chicos, y dio ordenes precisas a los hijos mayores para que ayudaran a los más pequeños a la hor de lavarse, vestirse, y desayunar antes de salir para ir al colegio. Entró de nuevo en su habitación para recoger el bolso, se quitó las zapatillas, se puso sus zapatos negros y se despidió con un beso apresurado de su marido enfermo, después se miró en el pequeño espejo de la entrada, se puso bien el cuello de la camisa, se arreglo el cabello y, por fin, salió corriendo hacia la parada del autobús como si quisiera robarle unos minutos al tiempo.
Siempre las mismas caras por las mismas calles. Saludos y buenos deseos para todos, “aunque ya estés cansada antes de empezar a trabajar” -pensaba ella-, y seguía corriendo mientras sonreía estoicamente.
"La faraona del barrio" la llamaban por su bello rostro de gitana. A todo el mundo saludaba ,y a ella la saludaban y,además, solían mirarla y admirarla.
No notó nada extraño en sus miradas, ni oyó palabras diferentes a otras mañanas, aunque le llegaba un hedor extraño al pasar junto a sus vecinos en esa mañana de veloz recorrido, y sintió no poder detenerse, porque el autobús estaba a punto de llegar, “y ése no espera a nadie”, - se dijo.
Fue entonces y sólo entonces, cuando a punto estaba el vehículo de arrancar su motor, cuando subió al autobús casi sin aliento y con ella el café con leche a duras penas saboreado, fue justo entonces cuando Concha, otra vecina del barrio, se acercó a ella y mirándola de cintura para abajo le dijo: pero Carmen ¿has visto cómo vas? y en ese segundo de gloria comprendió de donde procedía el hedor antes mencionado.
Miró hacia abajo y contempló una, dos, tres veces, y alguna más, la parte inferior de su cuerpo, después, miraba la cara de Concha con incredulidad y volvía a mirarse y tocarse con la punta de los dedos, cómo envuelta en una extraña pesadilla. Le costó reconocerlo, pero, al final, su perplejo rostro dejó paso a la realidad más evidente: aquella mañana al vestirse no se puso falda, sencillamente, se le olvidó, y su blanco y suave viso de nylón lucía dos o tres manchas que, sin duda, eran la prueba fehaciente de su apresurado desayuno, sin embargo su automática mente dio por hecho que se había puesto la prenda en cuestión. Y ella hubiera jurado ante los pies de Jesucristo que ese acto reflejo y rutinario había sido realizado por ella como todas las mañanas. Por un segundo tubo una duda existencial: “¿se me habría caído por el camino? –pensó-, pero enseguida se quitó esa tontería de la cabeza, mientras tanto, la vergüenza se apoderaba de ella por momentos. Todas las personas que estaban dentro del autobús la miraban obsesivamente o de reojo. Ella no se movió ni dijo una palabra. Una estatua de cera se hubiera movido más que ella en esos momentos. Concha, rápidamente le ató en su cintura su chaqueta verde de punto fino y la acompaño hasta la puerta del autobús. Carmen bajó en la parada siguiente y regresó a su casa derrotada en el ánimo.
A media mañana todo el barrio supo lo sucedido -era un barrio pequeño y la gente se aburría soberanamente -, Carmen la perfecta madre, la perfecta esposa, la perfecta trabajadora, salió semidesnuda y sucia a la calle y aquello dio para varios días de burla y habladurías. Hasta que a Pancho, otro vecino, le dio por intentar abrirle la cabeza a su mujer en una noche de borrachera. Entonces, se olvidaron del asunto.
Pero Carmen jamás olvidó ese capítulo de su vida, tardó mucho tiempo en aceptar su bloqueo mental. Hoy en día, todavía, sigue preguntándose cómo es posible que diera por hecho algo que no llegó a hacer.
Y a todo esto: no me gustaría estar en la piel de la muchacha que creyó que había dejado a su hijo en la guardería, cuando en realidad, su hijo, siguió durante horas y hasta su muerte atado en el asiento de atrás de su coche. No me gustaría pasar por la mente de esa muchacha, esa madre que contempló las sonrisas que los demás nunca vimos de su hijo, que recordará las pocas o muchas palabras que aprendió a decir, que conocía todas sus manías y costumbres, que sabía que parte del cuerpo le estaba molestando con sólo mirarle, o qué canción le gustaba bailar o qué plato de comida era su preferido y que, sin duda, se hará una idea de la larga y solitaria agonía que sufrió su hijo. Los demás lo olvidaremos en cuanto haya otra cosa de la que hablar, pero ella nunca podrá hacerlo y mucho menos podrá perdonárselo a sí misma será tarea fácil. ¿Tragedias de la vida?. ¿Efectos colaterales de la postmodernidad social?. ¿Es esta clase de vida la que creíamos las mujeres que nos iba a independizar de todo y liberalizar del todo y para siempre? Yo sigo viendo esclavas, de otra manera, pero esclavas.
Lo de Carmen, mi vecina, fue un descuido y sólo el principio de algo nuevo que estaba por determinar, pero lo de esta muchacha no es un descuido. Es algo más grave, es la continuación... es otra cosa, algo que emerge poco a poco... como un submarino atómico que bloquea y destruye la mente.
A este paso los humanos del mañana seremos o serán -yo no estaré para verlo, espero-, autómatas y, de vez en cuando, fallaran todos y todos serán victimas y verdugos de los bloqueos mentales, propios o ajenos, a no ser que seamos coherentes y nos demos cuenta de que jamás seremos perfectos y si algún día lo somos es que no somos humanos.
Tengo la sensación de que la vida natural de la mujer está perdiéndo más que gana en esta batalla contra la supervivencia. Quizá estamos necesitando otras posibilidades. Ellos también.

miércoles, 15 de julio de 2009

ESTE JUEVES: EXPERIMENTOS IN DA NOTTE


Experimentos in da notte presentando su primer EP

en el Espacio La Riviera (Ribera del Ebro. Zona San Pablo. Entre el puente de Santiago y el de la Almozara, cerca de este último, en la margen derecha Echegaray y Caballero, cerca de la Plaza Europa) este jueves a partir de las 22h.

Habrá repertorio nuevo, versiones inéditas, rumbas (sí, rumbas) e invitados ilustres

Para los que se perdieron la presentación en el Groenlandia... una nueva oportunidad... en un espacio idílico...

Gracias Octavio, procuraré no perdérmelo esta vez.

miércoles, 8 de julio de 2009

ÁNGEL GUINDA: PREMIO "ARAGONESES EN MADRID, 2009"

Copio y pego del blog de Panda de tolos:http://pandadetolos.blogspot.com/

El pasado 29 de junio la Chunta Aragonesista y la Fundación Aragonesista 29 de Junio concedieron a Ángel Guinda el V premio Aragoneses en Madrid, un premio que (como su propio nombre indica) es otorgado a artistas nacidos en Aragón pero que residen en Madrid sin olvidar sus raíces y difundiendo su cultura.

En las ediciones anteriores este premio recayó en Antonio Artero, Luis del Val, José Luis Borau y Alfredo Castellón.

Aquí os dejo el vídeo del acto realizado en el Café Gijón, con Chusé Inazio Felices, presidente de la CHA-Madrid, Nieves Ibeas, presidenta de la Fundación 29 de junio, el discurso de Guinda y la entrega del premio.

Gracias David y, cómo no, reitero mi enorabuena para Ángel.

miércoles, 1 de julio de 2009

QUE ME MATEN

Que me maten si esto no es el infierno, pero el infierno en primera fila. Si no, no lo entiendo. En dos horas me he duchado tres veces y no me he secado con la toalla, pero he abierto la puerta del frigorífico, al menos, cinco veces para refrescarme la dermis. Juro que he tenido la tentación de cerrar la puerta conmigo dentro, todas las veces, lo vuelvo a jurar. Creo que seguiré amenazando con volver. Aún queda tarde y continúo sudando como una marmota. No sé porque escribo esto ¿acaso sé yo si sudan las marmotas? la verdad es que no recuerdo qué cara tienen las marmotas. Esto si que es grave ¿serán efectos colaterales debidos al calor que soportamos, estos días, los que no tenemos aire acondicionado en casa?, es igual, tampoco pienso comprármelo, no porque no quiera contribuir al deterioro de la atmósfera o porque el piso no es de mi propiedad o porque los vecinos se pongan tontos, que va…, que va. No, es que me cuesta un ovario y no estoy yo para regalar ovarios precisamente. Es más barato meterse una sesión de frigorífico entre pecho y espalda. ¿Tendrá razón mi admirado Vilas respecto al los efectos del calor en la inteligencia? http://manuelvilas.blogspot.com/ Seguro que la tiene, menos mal que yo de eso tengo poco.
Voy a ver si queda algo para beber en el frigorífico…